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Mi voz | Trini3 min de lectura28 may 2026

Las hojas caen, y las estructuras también

Querido otoño; gracias por mostrarme los ciclos, por enseñarme a soltar y por desafiarme en todos los sentidos.

...

Me lo estoy cuestionando todo.

Y cuando digo todo, es tooodo.

Mis proyectos. Mi manera de ver la vida. Mis creencias. Mi relación con el dinero. Mis maneras de relacionarme. Mi siguiente dirección en la vida. Mis metas. Mis raíces… tooodo.


Todo lo que viene. Lo que esta por venir - que ni idea que es - Y lo que ha venido hasta ahora. Un punto al que siempre llego cuando las hojas caen.

¿Que loco no? Así de cíclica soy.

Mejor dicho; así de cíclicos somos.

Y así como hay temporadas en las que la energía nos invita a ir hacia fuera —a jugar, a disfrutar, a gozar, a irnos de aventura—, hay otras, como esta.

El otoño.

Donde las hojas caen.

El cuerpo se siente mas pesado.

Hay mas cansancio.

Las emociones se revuelven.

La mente baila de un pensamiento al otro.

Situaciones, encuentros que vienen a revolverlo todo.

O al menos, eso me está pasando a mi.

Las estructuras quieren caer. Al igual que las hojas.


Y todo esto me hace reflexionar. Sobre los ciclos. El cuerpo. El vacío. La espera.

Ese momento donde no puedes hacer nada mas que esperar, sentir y transitar.

Qué incomodo es.

Y es que, aveces queremos encontrar respuestas, explicaciones, claridad. O simplemente queremos que la ola pase: esperando ese otro momento, sin habitar este. El presente.

Porque siempre hay un punto donde es necesario soltarse a vacío. Al no saber. Al no tener respuestas aún. A simplemente esperar y sentir.

Así como en el yoga hay posturas donde te tienes que detener y no hacer nada mas que habitar, respirar y sentir; aquí es lo mismo.

Y que incomodo es.

Para mi definitivamente lo esta siendo.

No tengo respuestas claras aún. Y quizás tu tampoco las tengas.

Pero lo que sí te puedo decir es que nada es para siempre. Si necesitas tiempo para ti, para procesar, puedes tomarlo. Puedes respirar en la emoción sin hundirte en ella. Es seguro.


Esta época nos invita a soltar: estructuras, emociones guardadas, creencias, formas de hacer las cosas, duelos no procesados y un sinfín de posibilidades.

Y quizás hoy se sienta pesado. Se sienta pesada la mente, el corazón, incluso el cuerpo.

Aquí es cuando te quiero entregar lo que sí puede ayudarte. Porque aunque no tenga respuestas, sí tengo maneras de habitar esa incomodidad y eso que puede estar doliendo.

¿Qué se está gestando en esta pausa?


Lista para transitar este vacío de maner mas amorosa:

  • Vuelve a las prácticas que te devuelven a ti: yoga, deporte, escritura, lectura…
  • Apóyate y busca ayuda en tus círculos cercanos. Está todo bien en pedir ayuda.
  • Encuentra un espacio para comunicar lo que estás sintiendo y atravesando. A veces solo decirlo en voz alta ya es sanador, sin necesidad de racionalizarlo. Siempre puedes hacer una verborrea verbal.
  • Si tienes prácticas espirituales —cuales sean—, vuelve a ellas y priorízalas.
  • Confiar hará que este tránsito sea más amable. Confiar en que hay algo más grande tejiendo y protegiéndote.
  • Date espacio para prácticas somáticas: yoga, baile, lo que sea que ayude al cuerpo a liberar la emoción.
  • Escríbelo toooodo. Lo que piensas. Lo que dudas. Lo que sientes. Lo que quieres.
  • Y por último, mímate en todos los sentidos: un baño de tina, palabras amables por la mañana, una comida calentita.

Y recuerda: siempre algo se esta gestando en la pausa. Aunque todavía no puedas ver el qué.


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