Esa primera práctica que me llevo a lo que soy hoy
Mi viaje hacia el yoga y cómo me transformó en todos los sentidos.

Me siento a escribir este primer blog y solo pienso en cómo comenzó todo.
Esa primera clase que sin esperarla me transformó en todos los sentidos.
Esa práctica que fue de todo menos perfecta, y creo que eso fue la que la hizo más poderosa.
Mi cuerpo explorando nuevos movimientos.
Mi respiración mostrando lo mucho que me costaba respirar.
Las lágrimas luchando por salir.
Y a la vez las risas de no poder lograr las posturas y creer que nunca lo iba a lograr.
Una práctica tremendamente incómoda, pero que me hizo conectar con el; "aquí quiero seguir viniendo, una y otra vez"
Nunca esperé enamorarme del yoga. Y así fue.
En un momento donde me sentía completamente perdida,
Donde no le encontraba el sentido a la vida,
Y creía que me iba a ahogar en mi sentir;
el yoga fue mi ancla.
Fue ese espacio donde pude llorar,
liberar,
y soltar.
Incomodar a mi cuerpo, a mi mente y a mi corazón.
Encontrar capas de mi misma que aún sigo descubriendo.
Y encontrar un espacio donde sentí, por fín, que pertenecía.
Fue encontrar una filosofía que me hacía tanto sentido,
que empezó a llenar cada espacio de mi vida.
Mi respiración cambió,
Mi corazón se alivianó,
Y la relación con el cuerpo, conmigo misma, con los demás; mutó.
Ahora mirando atrás y escribiendo esto; creo que todo lo que encontré en el yoga fueron respuestas. respuestas y mucha devoción. respuestas para encontrarme y sostenerme.
Y así fue, como encontré lo que quiero hacer para toda la vida;
vivir y transmitir el yoga en todas sus ramas,
crear comunidad,
entregar espacios de sostén, sanación y expresión,
espacios de disfrute, creatividad y placer.
espacios para ir hacia dentro,
pausar,
y respirar.
Así que sí, si llegaste hasta este punto: gracias por estar aquí. Por leerme y abrirte a este espacio.
Este espacio es para ti, y me alegra mucho que estés.
Bienvenida/o. El viaje recién empieza.

