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Mi voz | Trini2 min de lectura5 oct 2026

Las verdades que pueden coexistir

Todos estamos hechos de partes. De muchas partes. Partes que coexisten en la dualidad. Partes que seguimos en el camino de descubrir, reconocer y abrazar.

...

Releyendo mis cuadernos de escritura, me encontré con un escrito de hace un año.
Esos escritos que te encuentras y no sabes en qué minuto llegó tanta sabiduría.
Lo sentí como una carta de mí, para mí.
Hoy se siente también como una carta de mí, para ustedes.

Y dice así….


He descubierto que en este camino de la vida, estamos hechos de capas y partes.

Que cuando crees que te conoces, llega algo que te demuestra lo contrario.

Algo que te hace volver a mirar, a observar con mayor profundidad.

Como si te entregaran una lupa y tuvieras que mirar cada detalle con más claridad.

En este camino de la vida, he descubierto que estamos hechos de partes, partes que viven y coexisten.

La parte que ama,

la que tiene miedo de amar.

La que le gusta ser libre,

y la que teme a la libertad porque lo asocia a la soledad.

La que confía a ojos cerrados,

la que no tanto.

La que se ama a sí misma, y se elige,

la que tiene inseguridades y a veces se olvida de ella.

La que se valora sobre todas las cosas,

la que a veces duda de su propio valor.

La que está segura de sí misma,

la que duda y se culpa.

La que ama infinito y se siente poderosa,

la que aún cree que no es suficiente.

La que tiene luces,

la que tiene sombras.

Todos estamos hechos de partes. De muchas partes.

Partes que coexisten en la dualidad.

Partes que seguimos en el camino de descubrir, reconocer y abrazar.

No somos un ser de solo una parte.

Somos el conjunto de muchas.

No somos solo una verdad.

Somos varias más.

A veces, el camino de sanar nos lleva a una confusa realidad: creemos que tenemos que somos eso y ya.

Cuando la realidad es que somos muchas más.

Coexistimos en dualidad.

Y quizás el camino está en reconocer y aceptar esa dualidad.

Dejar de tapar, evitar o callar la incomodidad de mis partes,

De lo que también vive en mí.

Inseguridades, dudas, incomodidades, miedos, heridas.

Reconocer, abrazar y aceptar.

Porque cuando reconozco, le doy ese espacio a la emoción,

a lo que soy,

y a mi verdad.

Dejando de esconderme detrás de una muralla de falsa seguridad.


Un escrito de hace un año que se vuelve a sentir como un nanai.

Con amor.

Trini.

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